| Algunas reflexiones sobre los jóvenes y la pastoral juvenil |
|---|
| Enviado el Thu 09 Nov 2006 por zeeveraldo (649 lecturas) |
|
Algunas reflexiones sobre los jóvenes y la pastoral juvenil No hace mucho escuché estas palabras: “TU NUNCA HAS SIDO JOVEN EN EL MUNDO DONDE YO SOY JOVEN, Y NUNCA LO SERáS”; y ciertamente éstas parecen ser las palabras que los jóvenes de esta generación nos dicen y gritan constantemente en nuestras calles y también en los espacios generados por nuestra acción pastoral. Entrar en el mundo del joven hoy es desde ya un asunto difícil, un reto para el pastoralista decidido a construir el reino en el mundo joven, dispuesto en cuerpo y alma a acompañar el proceso de maduración de los jóvenes. Y no solamente por que tenga que ponerse en el “lugar y la hora” de los jóvenes, si no por que tiene necesariamente que “escuchar” sus preguntas, “asumir” sus experiencias de vida, “conocer” el contexto en el que se desarrollan, “comprender” sus temores, “responder” a sus vacíos, y “observar” sus tendencias; todo esto dentro de un proceso de evangelización, que tenga como elemento esencial “encarnarse en su cultura” con la intensión expresa y firme de humanizarla en su historia hasta que el joven se convierta en sujeto humanizador de la sociedad que construye y en la que vive, la cual le afecta en todos los sentidos posibles de su desarrollo personal. Partamos de la definición de que los jóvenes mas que una afirmación son una gran interrogante… ¿quiénes son los jóvenes hoy? ¿Son los actores de la transformación de la sociedad? Pero ¿los jóvenes de hoy creen en la transformación social? ¿No-será este un “gran” discurso “pasado de moda?” Hoy cuando la pastoral juvenil latinoamericana reflexiona en torno a la militancia en el proceso formativo o de empoderamiento de su historia, resulta difícil pensar que un joven en pleno siglo XXI sea capaz de tener en su horizonte de vida ese gran discurso del cambio de estructuras y de transformación social; no estamos diciendo que no sea capaz, decimos que en su imaginario existe esencialmente la idea de proyecto histórico, pero en la práctica no lo asumimos como “gran” sino como en proceso de búsqueda… ¿no será que abordamos este tema con presupuestos de la modernidaad, en un espacio y tiempo postmodernos, donde lo que es en realidad no lo es, y lo que no parece ser, en realidad lo es?… ¿que nos dicen los grandes movimientos sociales en los últimos diez años compuestos mayoritariamente por jóvenes? Que los jóvenes están presentes en una “movida” realmente humanizadora y humanizante, basta señalar todo ese movimiento informal en contra de la guerra de Irak, jóvenes de diferentes partes del mundo y especialmente de latinoamérica que salen a las calles, pegan afiches, pintan grafittis, se intercomunican via mail, firman sendos padrones, como expresión de “no mas guerra”; y sin embargo, esos son los mismos jóvenes que se alimentan de expresiones de nueva civilización tipo Matrix o Señor de los Anillos con un apasionamiento increíble, son los que diariamente se ven amenazados y amenazan con violencia en las calles por un pedazo de pan o un puesto de trabajo o un cupo en una universidad ¿de que gran proyecto histórico podemos hablar hoy en un mundo donde los jóvenes han asumido la competencia como único medio de vida y lo que es peor de supervivencia? ¿de qué gran proyecto de transformación se habla cuando lo real es que hay un solo y único gran proyecto que se impone como nueva civilización a la subcultura juvenil? ¿o hay otra alternativa? ¿acaso se cuestiona y se construye o se propone a la par otro proyecto? ¿alguien conoce por decir lo menos algún proyecto educativo nuevo que no sirva al sistema? ¿o mas bien conocemos proyectos educativos para “resistir” o “servir” a la nueva evangelización que se impone? Desde mi experiencia éstas son las preguntas que la mayor parte de jóvenes se hacen, y lo que es mejor, recurren a los pequeños o micro relatos para pasarla, o para sostener la utopía; dejar pasar el vendaval de la historia que los hace ciegos, sordos y mudos… Son nuevas experiencias de vida… por sobretodo supervivencia, y no solo en los jóvenes a quienes golpea más duro la situación económica del país, sino que es una constante que a traviesa todas las esferas, desde el más miserable hasta el más rico, económicamente hablando; y aún salvando las expresiones de vida comunitaria que los jóvenes desarrollan en las llamadas subculturas… ¿una identidad única?… la familia, los jóvenes y los diferentes roles nuevos que ellos van asumiendo a nivel familiar: el jefe de pandilla o los líderes de grupo, los hijos de abuelos, de tios, los hijos de hermanos, los hijos de la calle… la amistad cerrada en el intimismo, en el que nadie cuestiona a nadie porque nadie es igual a nadie y cada quien puede pensar lo que quiere siempre que no atente contra el compañero de riegos, abierta a la solidaridad, pero dispuesta a defender su “territorio”… la tecnología como “mística” de la vida, que para ser alguien tienes que tener una cuenta de e-mail y revisarla cada tanto para “estar al día”; y ser este el espacio de apertura del espíritu, de creatividad, de comunicación, de un lenguaje de imágenes y símbolos nuevos, de comunicación de valores y sentimientos, de ideales; y todo detrás de un computador…. La fe o la religiosidad como experiencia diaria y personal, a la medida de sus intensiones; aún cuando nadie tenga “la Verdad, todo vale, todo es bueno bajo un único criterio casi religioso: la humanidad; es un mundo juvenil que por sobretodo salva la vida, aun cuando algunas sub-culturas juveniles miren esto con ojos escépticos y con sentido absurdo, la idea es “vivir”, en la cima del carpe diem postmoderno; en estos tiempos mas que de religión y fe en “alguien” se habla de espiritualidad, cultivar el espíritu, liberación interior y ser uno mismo con o sin el mundo, pero si con la naturaleza, con el cosmos, con la preservación de la vida, ni ricos ni pobres: solo hombres y mujeres de carne y hueso a quienes los mueve un corazón abierto a la historia infinita del cosmos… “trincheras postmodernas” para conservar la vida. Nuevas tendencias… la cultura de la beautiful people; la militancia a part time; el pensamiento débil y la alta eficacia y eficiencia descritas en la rapidez, el buen ánimo, y el interés económico; la moral “a la carta” del “para mi es así” sin imperativos categóricos; la tolerancia entendida como “consenso ciego” donde todas las posturas son válidas, la cultura “meta urbana” vs. “la cultura urbana” de la provincia; la estética de ser y expresar en apariencia, para que se vea bien, sin principios, solo con criterios; la cultura del trabajo por el trabajo, o del trabajo para comer y dormir, sin cuestionamientos, cuyo único horizonte es “estar bien” sin mas. Y aunque quizá este sea la descripción de la juventud desde la mirada de un hombre de “clase media ambigua” como diría algún marxista, es el imaginario propio de cualquier hombre o mujer de la calle, si no de todos al menos de la mayoría. Nuevos temores… que van más allá de lo afectivo, el creciente temor al fracaso y la desesperanza en crecida; parecen asomar el “sin sentido” de la historia, en mundo juvenil nombrado por algunos como “a-politico” y “a-social”; y es que ante la falta de alternativas nuevas, el joven encuentra salida en sus “ghetos” y allí construir desde su experiencia nuevas instituciones para protegerse de los vientos de muerte que lo acosan, se descubre cada vez más solo, y cualquier oportunidad para refugiarse es bueno; todo esto llamado sub-cultura juvenil; o el creciente individualismo en las altas esferas de la “gente bien”. Quizá mas de un pastoralista que apuesta su vida en la juventud vea con ojo crítico esta existencialista reflexión, y podría estar comparando esta mirada con la suya en el entorno juvenil que conoce y vive; sin embargo, es quizá ésta la historia y la cultura de la inmensa mayoría de la juventud que alrededor de la acción pastoral se teje y se desarrolla. Con todo esto decimos que la historia “lineal” de la modernidad dejó de ser hace buen tiempo, para dar paso a la historia “circular”, diversa, una elipsis constante de subidas y bajadas… y es aquí donde nuestra tarea y esperanza de construir una “civilización del amor” se encuentra retada y en tela de juicio. ¿podrá creer el joven de hoy en una propuesta de cambio estructural socio-politico-economico-cultural? O lo que es peor ¿es nuestra acción pastoral una propuesta con incidencia en la sociedad? ¿o es una propuesta que surge, se desarrolla y se queda en los espacios generados, pero sin incidencia en la transformación cultural de los jóvenes de hoy? ¿quién o quiénes se quedan satisfechos al final de nuestras propuestas? ¿cómo responder a un mundo joven que ve con “malos ojos” una Iglesia institucionalizada, y que reconoce hacer el bien sin manifestar su ser creyente? Un joven que ha elevado el espíritu humanista a la máxima potencia, para quien la verdad no viene de arriba ni de abajo si no la única verdad es lo que puede “sentir” y percibir? Son todas estas grandes preguntas para la acción pastoral enmarcada en una teología latinoamericana que hoy asume su “noche oscura” en horizonte exilio y “largo invierno”, pero para quien el joven es sujeto-actor-protagonista de la historia… tendríamos que empezar entonces por descubrir qué significado tiene para el joven de hoy la palabra historia y mucho mas la palabra liberación; y ¿cómo Jesucristo es asumido como proyecto histórico? Y no solo el joven que está inmerso en la acción pastoral pues sería una lectura ingenua de la realidad; sino también el joven de afuera, el que mira, el que pasa, el que vive sin más preocupaciones que su propio destino. Es entonces el tiempo para descubrir una nueva espiritualidad que fundamente en el hoy toda una propuesta juvenil para tiempos nuevos, que no mire tanto la acción con los jóvenes como formativa “hacia adentro” sino por sobretodo una acción ante todo comunitaria que se genere desde los mismos jóvenes, hayan o no pasado por un proceso formativo establecido, que provoque ante todo una alternativa, o dicho en términos postmodernos: pequeños relatos, pequeñas experiencias, nuevas y pequeñas alternativas que hagan frente a eso que en la coyuntura descubrimos como “proyecto único imperante”, una propuesta que mire a la Iglesia no como institución sino como el ideal de comunión que se construye en el tiempo, con los hombres y mujeres de este tiempo en pequeños relatos de testimonio de comunidad en comunión de fe, de propuesta de sociedad humana nueva y en comunión consciente de la existencias de otros pequeños relatos; de tal forma que esta experiencia no tenga un espacio definido mas que el de la juventud. Una experiencia de respuesta más humana desde la experiencia de Dios, es decir, plantear más humanamente los problemas de la vida, no para un tipo de sociedad, sino una propuesta que surja del concurso del joven en clave humana. Una propuesta que privilegiando la espiritualidad sea capaz de dar testimonio y confronte la historia y la vida desde la pobreza del Reino entendida como una manera de “estar con el otro”; y en esta experiencia descubra un Dios con nosotros en la historia, que crea, salva y se revela constantemente en cada cultura y en cada hombre(en cada joven). Un hecho micro que le permita proyectarse al hecho macrosocial y eclesial, una eclesiología y vivencia social “desde abajo”. He querido compartir algunas inquietudes y esperanzas, en este tiempo en el que los procesos formativos de nuestra acción pastoral juvenil parecen ser una alternativa sin proyección en la historia; un tiempo donde urge revisar constantemente nuestro Texto, desde el Contexto donde vivimos, en horizonte del Pretexto que nos mueve proclamar con Pablo: “donde hay un cristiano, hay un hombre nuevo” (2Cor 5,17) |
| Índice :: Imprimir :: E-mail |
Los usuarios son responsables de sus propios comentarios.

Búsqueda personalizada




